Amanita de agosto

Fui a por libelulas y encontré esta seta en el camino. Qué mona, ahí estaba esbelta y colorida. Desparramé todo el arsenal fotográfico para conseguir esta toma.
Al recoger me dejé el disparador, y no lo encontré a faltar hasta el día siguiente. Volví al lugar y así estaba la moza, dieciséis horas después. Ains qué feaaaa...
La fotografía micológica ha de ser un carpe diem. Aquí te pillo, aquí te inmortalizo...

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1 comentari:

  1. Debe ser que no todas las cosas mejoran con el tiempo.....a mi también me gusta más antes de desplegar su sombrero.

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